Escrito por : Sofía Salgado Parra
El pasado 22 de febrero se celebró el aniversario número 110 de la fundación de Yopal, Casanare, una de las capitales departamentales más jóvenes de Colombia y con el mayor crecimiento poblacional en décadas recientes. Pero ¿cómo surgió esta ciudad en medio de los Llanos Orientales?
El territorio que hoy ocupa Yopal fue habitado originalmente por los achaguas, indígenas que consumían la yopa (una sustancia alucinógena extraída del árbol de yopo) y cultivaban yuca, piña y semillas. Tras la colonización, estas comunidades fueron reducidas en misiones religiosas, y su población decayó por enfermedades y la explotación.
Entre los siglos XVIII y XIX, campesinos y ganaderos de Boyacá, Santander y Cundinamarca migraron a la zona, aunque el poblamiento fue lento debido al aislamiento geográfico. A diferencia de las ciudades coloniales, Yopal no tuvo un acto formal de fundación, sino que surgió de un asentamiento espontáneo.
El hito fundacional se atribuye al 22 de febrero de 1915, cuando Elías Granados estableció su vivienda en lo que hoy es el centro de la ciudad. Conocida como «La Estancia de Don Elías», se convirtió en un punto estratégico para el descanso del ganado que se movía entre los Llanos y la cordillera. Pronto, más colonos —principalmente boyacenses— se asentaron en la región, dedicándose a la ganadería y la agricultura.
En las décadas siguientes, Yopal experimentó un crecimiento paulatino, Inaugurando la primera escuela “Luis Hernández Vargas sede Salvador Camacho Roldán” en 1932, celebrando sus primeras “fiestas” en 1934 y convirtiéndose en un corregimiento en 1936.
El crecimiento económico llevó a sus habitantes a exigir el traslado de la cabecera municipal desde El Morro. En 1937, en un acto audaz, un grupo de yopaleños robó los archivos de la alcaldía de El Morro —incluyendo sellos y registros ganaderos— para forzar la decisión. Tras un prolongado litigio, la Asamblea de Boyacá emitió la Ordenanza N° 38 del 8 de julio de 1942, declarando a Yopal como nueva cabecera y degradando a El Morro a corregimiento.
Un nuevo hito en su desarrollo ocurrió en 1973, cuando el presidente Misael Pastrana Borrero elevó a Casanare a la categoría de Intendencia Nacional, separándolo definitivamente de la administración de Boyacá y designando a Yopal como su capital. Este cambio le otorgó mayor autonomía administrativa y aceleró su crecimiento urbano.
Finalmente, con la promulgación de la Constitución Política de 1991, que eliminó la figura de los Territorios Nacionales, Casanare se convirtió en un departamento el 4 de julio de ese mismo año, ratificándose a Yopal como su capital. Hoy, la ciudad no solo es el corazón político y económico de los Llanos de Casanare, sino también un símbolo de la identidad llanera, marcada por su historia de lucha, migración y progreso.
Hoy, Yopal es el corazón de la identidad llanera, donde conviven tradiciones como el joropo, la ganadería y la cultura petrolera. Su historia, marcada por la tenacidad de sus pobladores, refleja el espíritu fronterizo de los Llanos Orientales.