Filtraditos nocturnos

Llega gente y el café vuelve a moverse luego de aquel lapso de quietud. El chico está en su mesa, lee un libro e intenta dejar de pensar, pero no puede. En el puro centro de su ser hay un invierno nuclear cuyas cenizas no lo dejan pensar bien. Está bien, supone, porque al final ¿Qué puede ofrecer alguien cuya respuesta a todo es que es “normal”? Normal el agua, la tierra y el cielo; el mundo humano y sus fenómenos sociales, siempre tan enredados y complejos nunca son “normales”.